Candil
La firma de la diputada Andrea
Dr. Carlos Araya Guillén
ummka@hotmail.com
El 19 de diciembre del año 2005 la señorita Andrea Morales Díaz, Cédula 1-1084-0769, firmó un compromiso de honor donde asumió la responsabilidad moral de renunciar a la curul legislativa como representante del Partido Acción Ciudadana (PAC) si durante su desempeño como diputada renunciaba al movimiento político que la eligió.
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Según el Diccionario de la Real Academia Española (RAE) firma es "El nombre y apellido, o título, que una persona escribe de su propia mano en un documento, para darle autenticidad o para expresar que aprueba su contenido."
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Es decir, la firma es un acto personal que compromete lo más íntimo de nuestra voluntad y conciencia moral. Una firma vale tanto que por ella el ser humano puede ceder una herencia, vender posesiones, recibir un cheque bancario o contraer matrimonio.
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La firma responsable y auténtica es un acto de libertad que legítima la credibilidad, la justicia y el bien. La firma habla de su autor. Lo cubre con un manto de dignidad o lo desnuda con su deshonor.
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Son muchos los que han negado su firma, su palabra, sus compromisos para aferrarse a una curul o a un puesto de gobierno. Como dijo don Luis Mata en la página "Comentarios" de LA PRENSA LIBRE del martes 24 de junio del 2008: "Las Andreas de la Asamblea son varias. Son todos aquellos que llegaron montados en plataformas partidarias jurando fidelidad a sus electores; sin embargo sin pudor ni vergüenza abandonan el partido sin renunciar a su puesto legislativo"
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Da verdadera tristeza leer los argumentos de la diputada defendiendo su permanencia en el Congreso. Cuántos artilugios y sofismas baratos para aferrarse dos años más a una curul que no ha sabido honrar con posiciones políticas firmes claras y coherentes con el grupo político que la apoyó.
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Es necesario hoy día recuperar la credibilidad en uno mismo, en el prójimo, en la sociedad y en las autoridades políticas. Siempre me acuerdo de mi padre (q.d.D.g) que hacía negocios de "palabra", asumía compromisos "verbales" y siempre los cumplió. Como hombre honrado fue un ejemplo de honor para sus hijos e hijas.
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El honor es una virtud, una cualidad moral que nos recuerda en todo momento el sublime valor de la dignidad humana. Una persona de honor, es una persona que cumple con el compromiso adquirido, es una persona que tiene el valor y el coraje de reconocer el acto realizado hace más de dos años donde de su puño y letra imprimió su sello grafológico personal.
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Honrar una firma vale más, señorita Andrea, que una efímera curul.
Prensa Libre, Lunes 30 de junio de 2008,
martes, 1 de julio de 2008
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